“A falta de gallina,
bueno es caldo de habas”
Alumnado 4ºB
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Cosecha
de cababazas (Tacuinum Ssnitatis -Manuscrito sobre salud-, siglo XIV)
Sobre lo escrito
De las habas
Quieren tierra gruesa, sustanciosa, y algo
arcillosa, bien labrada y mullida, en sitios abrigados y un tanto húmedos, pero
no ocasionados á nieblas.
Siémbranse por octubre, y en climas mui frío» por
marzo. La simiente, despues dé tenida uno 6 dos días en remojo , póngase por
golpes de á dos ó tres granos en liño, escojiendo día de humedad ó lluvia. Los
liños disten entre sí , cuanto quepa el labrador para trabajar y escardar; los
golpes en cada liño, á un pié uno de otro. Luego se cubre y allana el terreno
con la rastra.
La cosecha de habas alterna con las de cereales ú
otras, sin empobrecimiento del campo: si, sembradas espesas, se entierran en
verde para abonarlo, grandemente lo enriquecen.
El haba, verde ó seca, sirve para alimentar al
hombre: en grano y paja se destina principalmente para el pienso y cebo de toda
clase de ganada.
Manual de agricultura
(Alejandro Oliván)
Golpes de habas, “á un pié uno de otro”
Llegada la época de otoño, en nuestro municipio, desde siempre, así lo recordamos, no había bancal en la huerta que no tuviese un roal (trozo
de tierra en murciano huertano) de tierra con habas. Las habas se
convirtieron en un alimento bastante aprovechado en las casas para el sustento
de las familias. Se aprovechaban tiernas y recién cogidas y también, se conservaban secas para el resto del año.
Primeramente
se consumían las habas bien tiernas y acompañadas con un buen trozo de tocino,
jamón o salazones de pescado, como: bonito, sardinas de bota y bacalao.
Después, una vez recogidas las habas bien maduras y bien secas, se consumían
cocidas acompañadas de hueso de jamón, cabeza de ajos, trozos de chorizo y
tocino, laurel y guindillas picantes. Todo ello conformaban un plato que
servido bien caliente, proporcionaba a las familias huertanas, el calor
suficiente para ahuyentar los fríos días de los crudos inviernos (inviernos
bien fríos y desagradables). A este plato tan característico de
nuestra tierra se le llama Michirones.
Como
no podía ser de otra manera, en nuestro huerto llegó la hora de la siembra de
habas. Para dicha tarea se apuntó el alumnado de 4ºB. Por cierto, estuvieron
bien interesados, con ganas e ilusión. La siembra de habas es bien sencilla y
los alumnos y alumnas cumplieron con nota dicha tarea.
Para
la ocasión, contamos con unas semillas de habas que un lugareño nos regaló, el
tío Mariano. El tío Mariano, como es costumbre, todos los años siembra sus
habas y siempre deja que maduren unas vainas para extraer las habas secas que
serán las semillas para el próximo año. Según nos dice el tío Mariano, son unas
semillas de habas de buenísima calidad. Largas y gruesas. Algunas pueden alcanzar hasta ocho semillas en una vaina. Ya le contaremos como nos fue en
nuestro bancalico.
Explicamos
la sencilla tarea a los niños y niñas y después de organizarnos. Sembraron una
fila de habas con diez golpes.
Excavaron un pequeño hoyo, pusieron tres
semillas de habas, cubrieron de tierra y finalmente, les regalaron el agua, que
obviamente, nunca puede faltar a cualquier siembra o plantación.
Después
de todo ello, ahora sólo queda esperar a ver cómo nacen las plantas de habas y
cómo se van desarrollando. El alumnado queda avisado para ir observando y
proporcionarle los cuidados que requiere el cultivo.
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