“A falta de faisán, buenos
son rábanos con pan”
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Mes de octubre del calendario
del libro de las horas:
Las muy ricas horas del Duque de Berry
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Alumnado 5ºB
Sobre lo escrito
De las épocas de siembra
Hay dos estaciones en que se puede disponer el
terreno, y labrarlo con el pastino, porque hay también dos estaciones en que se
pueden sembrar las hortalizas, pues la mayor parte se siembra tanto en el otoño
como en la primavera: sin embargó, en tierras de riego es mejor hacerlo en la
primavera, porque la templanza del tiempo que se experimenta al principio del
año, recibe las semillas al germinar, y la sequedad del estío se apaga con el
agua de los manantiales
Libro XI "Obra de agricultura (Lucio Junio Moderato Columela)
¡Calma tierra, aquí tienes tu siembra!
En nuestra huerta de Molina de Segura, y
en está época, no pueden faltar los tradicionales rábanos largos, los rábanos
murcianos. Desde antaño se vienen cultivando en nuestras huertas. Nuestro
huerto escolar ecológico se convierte en una réplica en pequeño de la huerta
tradicional de Molina de Segura y en el mismo, no pueden faltar ni los cultivos
ni las prácticas y modos tradicionales de cultivo de nuestra huerta.
Comenzamos explicando al alumnado la
diferencia entre plantación y siembra. En esta ocasión no tenemos plantitas
sino semillas. Hacemos hincapié en los modos de la siembra. Se ha de poner
mucha atención en las maneras de dejar las semillas en la tierra, han de quedar
bien repartidas y evitar que caigan todas juntas. Todo ello provocará un mejor
aprovechamiento y desarrollo del cultivo. Les hacemos conocer que en el caso de
que una vez germinadas y aparecidas las plantitas, si nos encontramos con plantas
muy juntas con otras, hemos de eliminar algunas de ellas para que tengan el
suficiente espacio para desarrollarse de manera óptima y adecuada.
Nos pusimos manos a la obra. Lo primero
que se hizo fue remover la tierra y dejarla lo más mullida y allanada posible.
Después, se fueron señalando con cañas
pequeños espacios para saber bien las zonas sembradas y que no queden espacios
sin sembrar.
A continuación, uno de los compañeros se encargó
de ir dando semillas a cada compañero y compañera para que las fuese esparciendo
por el suelo.
Finalmente, explicamos que cuando se
siembra no es necesario regar inmediatamente, pues las semillas están debajo de
la tierra y no les pasará nada. Empezarán a germinar en cuanto reciban la
humedad del agua con la que se les riegue. ¡Ahora bien¡ nosotros, antes de
finalizar, cada niño y niña fue humedeciendo la zona sembrada. Advertimos que
el agua ha de ir cayendo suavemente para que las semillas no queden desplazadas
por la fuerza del agua.
Estaremos pendiente de nuestros rábanos
para que vayan recibiendo la humedad necesaria para que el proceso de germinar
no se detenga y se pierda el cultivo. De esta manera nos garantizamos que las
pequeñas plantitas enraícen en la tierra y se desarrollen.
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