Patatas, lo que la tierra modela.
Alumnado
5ºA
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Cosechadoras
de patatas (Elin Danielson-Gambogi)
Sobre
lo escrito
De
unas islas afortunadas
“Aseguran que en el mar exterior de las Columnas de Hércules, los
cartagineses descubrieron una isla desierta, aunque poblada de toda clase de
árboles y cruzada por ríos navegables; dicha isla resultaba admirable por sus
frutos y se hallaba alejada de la tierra firma, de la que distaba varios días
de navegación. Su fertilidad condujo a que los cartagineses la visitasen a
menudo y que algunos de ellos llegaran a establecerse allí; sin embargo, las
autoridades cartagineses prohibieron la navegación hacia ella bajo pena de
muerte y que sus colonos no revelasen su existencia y una multitud de gentes llegase
a apropiarse de la isla privando a los cartagineses de su explotación.”
Fragmento
de “Sobre cosas maravillosas oidas contar (Timeo)
¡Puro espectáculo natural!
La
patata y un día completo en el bancalico. El alumnado de 5º A aceptó la propuesta de conocer aspectos
de la patata y de la experiencia de observar y disfrutar de la cosecha de
patatas.
Hoy,
cuatro meses después de su siembra y como si de un juego se tratara, contamos
algunos aspectos sobre la patata y les hacemos saber sobre el origen, historia
y algunas de sus anécdotas. Después, llamamos su atención sobre los caballones
de las patatas para que los observen. Sobre el caballón, las plantas de la
patata, se están poniéndose bastante amarillentas. Con el paso de los meses van
tomando un color y aspecto mortecino y algunos tallos están secos o medio
secos. Aún quedan restos de lo que fueron sus flores, pero apenas son
perceptibles. A continuación, preguntamos sobre qué parte de la planta de la patata
aprovechamos para comer. Después de varias respuestas un tanto impulsivas y
precipitadas, acabamos por decirles que se trata de unos tubérculos. Esto es,
la parte final de ciertos tallos subterráneos de la planta de la patata que se
van engrosando con el paso del tiempo y que contienen sustancias de reserva para
la propia planta. Justo esos tubérculos son los que aprovechamos para comer.
Por último, antes de comenzar a extraer las patatas, les mostramos algunas de
las patatas que utilizamos para sembrar en el mes de enero y que, todavía, hoy
guardamos para que vieran el paso del tiempo sobre dichas patatas y algunos de
los trozos de patata que se emplearon para la siembra.
Descubierto
el “secreto” de las patatas, es momento de hacerse con la vieja azada y
comenzar la faena. El grupo de niños y niñas a un lado y al otro, la azada
cortando la tierra en tormos apretados que esconden las patatas. Algunas de
ellas, se resisten a soltarse de la “madre” planta. Mientras, los niños y
niñas, gozan del momento y de la satisfacción por descubrir lo nuevo. Son
sus manos las que, como si del mejor de los tesoros se tratara, con esmero y
placer limpian de tierra para, luego, llevarlas a clase. Les divierte la tarea
y quedan fascinados. Observan la planta con sus raíces y algunas patatas sobre
los tallos que estaban bajo la tierra. Se sienten gozosos al mirar los
distintos tamaños de las patatas, que no son otra cosa sino las distintas fases
por las que pasa el desarrollo de los tubérculos.
¡Puro
espectáculo natural!
Hoy
más que nunca, sus manos han descubierto la textura de la tierra y se han
quedado impregnados de una mezcla de aromas que solamente la naturaleza es
capaz de producir y proyectar.
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