Fuimos al huerto el dos de octubre de 2.013 a las 10:30 h. Lo primero que hicimos fue quitar las piedras grandes y duras con la ayuda de nuestro tutor D. Antonio y el conserje.
Después pusimos suavemente semillas grandes y pequeñas sobre la tierra.
A continuación, regamos las semillas para que en un futuro podamos verlas crecer.
Nos sentimos todos nosotros bien felices por sembrar los rábanos murcianos y dentro de muy poco ver crecer parte de nuestro alimento, que nos proporcionará salud y energía. Es estupendo crear un ser vivo más, en nuestro planeta.
Alumnado de 6ºA y su maestro Antonio
¿Os gustan los refranes? ...¡Ahí va este! A ver si conseguís deducir qué viene a significar este refrán. Felicitaremos al alumno o alumna que deje el significado en los comentarios.
El día 3 de octubre estuvimos en nuestro huerto para sembrar guisantes, pero antes de nada, nuestro maestro Pepe nos mostró las semillas de guisantes que estaban dentro de un tarro y nos dijo que sembrarlas era bastante sencillo.
Después de explicarnos cogimos las herramientas y removimos la tierra donde íbamos a sembrar. La dejamos suave. Había algunas piedras y nuestro maestro nos dijo que las quitásemos para dejar bien el bancalico. Luego hicimos una fila y el conserje Antonio nos iba dando tres semillas a cada uno y nosotros las pusimos en un hoyo pequeño y las cubrimos con tierra. Después con las regaderas regamos los guisantes y lo pasamos genial. También regamos las alcachofas que plantaron nuestros compañeros de 6º B, las habas y los ajos tiernos.
El alumnado de 5º B y su maestro Pepe
¿Os gustan los cuentos? … ¡Pues a leer!
La princesa y los guisantes
Había una vez un príncipe que
quería casarse con una princesa, pero con una verdadera princesa de sangre
real. Viajó por todo el mundo buscando una, pero era muy difícil encontrarla,
mucho más difícil de lo que había supuesto.
Las princesas abundaban, pero no era sencillo averiguar si eran de
sangre real. Siempre acababa descubriendo en ellas algo que le demostraba que
en realidad no lo eran, y el príncipe volvió a su país muy triste por no haber
encontrado una verdadera princesa real.
Una noche, estando en su castillo, se desencadenó una terrible
tormenta: llovía muchísimo, los relámpagos iluminaban el cielo y los truenos
sonaban muy fuerte. De pronto, se oyó que alguien llamaba a la puerta:
-¡ Toc, toc!
La familia no entendía quién podía estar a la intemperie en
semejante noche de tormenta y fueron a abrir la puerta.
-¿ Quién es? - preguntó el padre del príncipe.
- Soy la princesa del reino de Safi - contestó una voz débil y
cansada. - Me he perdido en la oscuridad y no sé regresar a donde estaba.
Le abrieron la puerta y se encontraron con una hermosa joven:
- Pero ¡Dios mío! ¡Qué aspecto tienes!
La lluvia chorreaba por sus ropas y cabellos. El agua salía de sus
zapatos como si de una fuente se tratase. Tenía frío y tiritaba.
En el castillo le dieron ropa seca y la invitaron a cenar. Poco a
poco entró en calor al lado de la chimenea.
La reina quería averiguar si la joven era una princesa de verdad.
"Ya sé lo que haré - pensó -. Colocaré un guisante debajo de
los muchos edredones y colchones que hay en la cama para ver si lo nota. Si no
se da cuenta no será una verdadera princesa. Así podremos demostrar su
sensibilidad".
Al llegar la noche, la reina colocó un guisante bajo los colchones
y después se fue a dormir.
A la mañana siguiente, el príncipe preguntó:
-¿Qué tal has dormido, joven princesa?
- ¡Oh! Terriblemente mal - contestó -. No he dormido en toda la
noche. No comprendo qué tenía la cama; Dios sabe lo que sería. Tengo el cuerpo
lleno de cardenales. ¡Ha sido horrible!
- Entonces, ¡eres una verdadera princesa! Porque a pesar de los
muchos colchones y edredones, has sentido la molestia del guisante. ¡Sólo una
verdadera princesa podía ser tan sensible!
El príncipe se casó con ella porque estaba seguro de que era una
verdadera princesa. Después de tanto tiempo, al final encontró lo que quería. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Hoy tocó estercolar los bancalicos del huerto que nos quedaban pendientes del pasado curso escolar. Los encargados del trabajo, el alumnado de 4º B y 5º A.
¡Qué gozo tenían! Se entregaron con ganas utilizando azaditas, rastrillos, palas,…Acabado el tiempo, no querían irse. Nuestro huerto les motiva y les hace interesarse por las tareas.
Todo quedó perfecto y listo para empezar las siembras y plantaciones.
Por cierto, el estiércol,...¡Puro, puro de oveja!
Hoy vamos a al huerto. ¡Bien, bien…..vamos al huerto! Comenta el alumnado del aula de 5º B. Están entusiasmados y con muchas ganas de salir al huerto. ¿Qué vamos a hacer en el huerto, maestro? Vamos a remover la tierra para comenzar a sembrar y plantar.
Ya en el huerto, entregamos las herramientas y damos las instrucciones.
Se entregan a la tarea con bastante dedicación. Cada uno de ellos se dedica con interés y ganas. De pronto, aparece un visitante,…¡Un "charate o salagustín" (saltamontes)! Voy a cogerlo maestro, comenta Denys. Todos corren tras el "charate o salagutín", pero no se deja atrapar. Salta y salta y salta,…
Mientras Denys se ocupa de tratar de atrapar el charate o salagutín, el resto de compañeros siguen con las tareas de cavar, remover y airear el suelo de los bancalicos. En una zona húmeda de uno de los bancalicos,…ahí están, …¡aparecen las lombrices de tierra!. Los niños y niñas se afanan en rebuscarlas y tratar de sacarlas. Alex, el más atrevido, es el primero en coger una para observarla. La coge con los dedos y se la coloca sobre las manos. Susana, Bea,… comentan que les da un poco de repelús. Alex y Badr,
sonríen.
Ha sido una mañana bastante provechosa, los niños y niñas, removieron el suelo de los bancalicos y conocieron los primeros animalitos de nuestro huerto escolar.
Con la paciencia y la dedicación que requiere la horticultura, nuestro huerto ha quedado completamente limpio. Retiramos los restos de las plantaciones del curso anterior, eliminamos las malas hierbas y la tierra de los diversos bancalicos quedaron limpios de tallos, hojas, …
Ciclo infantil, bancalicos rojos.
Primer ciclo, bancalicos amarillos
Segundo ciclo: bancalicos azules
Tercer ciclo; bancalicos verdes
Así mismo, con pintura de varios colores dejamos señaladas las cuatro partes de nuestro huerto. Un color para cada ciclo:
El huerto quedó como el jaspe, …y ¡preparado para comenzar a cultivar!
…y después de las vacaciones, ¿Cómo está el bancalico?
Ufff,..¡Nuestras hortalizas espigadas! ¡Malas hierbas bien creciditas! ¡Hojas y tallos secos, mustios, marchitos,…!,
¡Todo parece descuidado!
Es el momento de acometer las tareas de limpieza en nuestro
huerto.